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De la confusión a la sabiduría: Gerardo Abboud en Barcelona. El veterano traductor del Dalái Lama impartirá los Cuatro Dharmas de Gampopa en la Casa del Tíbet

Del 21 al 23 de agosto, la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona acogerá un encuentro singular: tres días de enseñanzas en torno a los Cuatro Dharmas de Gampopa, impartidas por Gerardo Abboud, una de las voces que durante medio siglo ha tendido un puente entre el budismo de los Himalayas y el mundo de habla hispana. Con motivo de su próxima visita a Barcelona, conversé con él sobre el sentido de estas enseñanzas y sobre lo que un practicante —o un simple curioso— puede esperar de ellas hoy.

El encuentro toma su nombre de una enseñanza que cabe en una sola respiración y, sin embargo, contiene un camino entero. Los Cuatro Dharmas del gran maestro tibetano Gampopa pertenecen a esa rara estirpe: cuatro líneas que, leídas en voz baja, parecen un poema, y que, practicadas a fondo, se revelan como un mapa completo de la vida espiritual.

Dicen así:

La mente se torna al Dharma.

El Dharma se convierte en el camino.

El camino elimina la confusión.

La confusión surge como sabiduría.

Ese tránsito —de la confusión a la sabiduría— es justamente el que Gerardo propone recorrer en Barcelona. Pero antes de escuchar sus palabras, conviene conocer al hombre que las pronuncia.

Gerardo Abboud nació en Buenos Aires en 1945 y, tras graduarse como ingeniero, hizo en 1970 el viaje que define una vida: partió hacia Oriente y se quedó catorce años en los Himalayas de India y Nepal, estudiando y practicando budismo tibetano bajo la guía de su maestro principal, el Ven. Apho Rinpoche y de figuras de la talla de Dilgo Khyentse Rinpoche, el Gyalwa Karmapa o Gegen Khyentse.

De aquellos años nació también su otro oficio, el que lo haría conocido en dos continentes: el de traductor del tibetano al español y al inglés. Desde 1992 —más de tres décadas— es el intérprete de Su Santidad el Dalái Lama en sus visitas a Latinoamérica y ha acompañado a numerosos lamas en giras por India, Nepal, el sudeste asiático, Europa y las Américas. Hoy reside de nuevo en Buenos Aires, donde preside el Centro Dongyuling de Budismo Tibetano, fundado en 1986, y desde donde sigue enseñando y viajando.

Su trabajo ha dejado, además, un legado escrito de primer orden: las traducciones al inglés de The Royal Seal of Mahamudra —cuyo primer volumen acaba de aparecer en español este mismo año— y de The Supreme Siddhi of Mahamudra, junto a las recopilaciones de enseñanzas de los lamas fundadores de Dongyuling disponibles en nuestra lengua. En él conviven, sin estridencias, la rigurosidad del estudioso y la calidez del practicante: un linaje ancestral que sabe hablarle a la mente occidental contemporánea. Que enseñanzas de esta hondura lleguen a Barcelona de su mano no es algo frecuente, y de ahí el interés de la conversación que sigue.

Fotografía cortesía de Gerardo Abboud.

DANIEL MILLET: Le pregunté a Gerardo por qué estas cuatro frases han resonado durante siglos y qué puede hallar en ellas alguien que se acerque por primera vez a estas enseñanzas.

GERARDO ABBOUD: Lo relevante de estas cuatro líneas es que no solo presentan los diferentes caminos que Buda enseñó de acuerdo con las capacidades de las personas, sino que también se refieren a la experiencia de una misma persona y su progresiva transformación espiritual. Comienza con el caso de alguien que, partiendo de un desinterés por lo mundano a causa de la insatisfacción que surge de esos objetivos, aspira a un bienestar más perdurable aplicando las enseñanzas solo desde un punto de vista terapéutico. Del segundo al cuarto Dharma se refieren a quien busca una liberación completa de samsara, nuestro estado actual dominado por el sufrimiento y los condicionamientos.

DMG: Sorprende que una enseñanza tan breve aspire a tanto, sobre todo en una época que premia las respuestas rápidas. ¿No corre el riesgo de quedarse en eslogan?

GA: La fuerza reside en la dedicación que se pone en practicarlas. Es muy abundante la información a través de textos, seminarios o vídeos, y sin duda ayuda a comprender en qué consiste el camino, pero es la práctica la que nos va a transformar, no la teoría. Cuanto más convencidos estemos de su validez y más intenso sea nuestro hastío por las limitaciones de samsara, más efectiva será la enseñanza.

DMG: El subtítulo del encuentro —de la confusión a la sabiduría— invierte nuestro instinto habitual, que es huir de la confusión o resolverla cuanto antes. Le pedí que nos ayudara a mirarla de otro modo.

GA: Confusión, aquí, es un término que indica error: al no ser conscientes de que en esencia somos un buda —un estado perfecto, incondicionado, que posee todas las cualidades sublimes e ilimitadas como la compasión, la omnisciencia, la empatía o el amor—, asumimos equivocadamente cierto tipo de existencia real en uno mismo y en todo lo percibido. Es un reflejo de la ignorancia de no vivenciar nuestra naturaleza verdadera, y por eso es menester eliminarla para conocer la verdad. Pero el camino no solo encara su eliminación: en las instrucciones más elevadas, enseña que podemos experimentarla como sabiduría, ya que nunca —ni por un instante— nos separamos de nuestra naturaleza búdica.

Fotografía cortesía de Gerardo Abboud.

DMG: Aquí late una distinción que toca de cerca a quien hoy se acerca a la meditación buscando, sobre todo, sosiego. ¿Es lo mismo calmar la mente que conocerla?

GA: Calmar la mente es lograr un espacio de quietud, libre de distracción. Es un peldaño importante: no solo produce bienestar y paz interior, sino que esa calma agudiza la facultad cognitiva y permite una vivencia más profunda de nuestra conciencia sutil. Una mente distraída carece de la claridad capaz de develar su verdadera naturaleza, que es el objetivo principal del camino budista. En síntesis, calmar la mente es encontrar la calma, un estado aún conceptual. Conocer la mente implica ir más allá de esa paz confinada al intelecto: es vivenciar, develar la naturaleza prístina de la mente, que trasciende las palabras y el pensar, y que equivale al estado iluminado.

DMG: Pocas personas han escuchado tantas enseñanzas, y desde tan cerca, como un intérprete. Quise saber qué significa para él trasladar no ya ideas, sino una experiencia espiritual viva.

GA: Hay una diferencia cuando traduzco conferencias sobre temas sociales o culturales, en las que se transmiten conceptos e ideas. Al traducir Dharma impartido por grandes maestros, se siente que su discurso proviene de su experiencia directa, y no es una repetición de conceptos que, aunque correctos, carecen de la vitalidad de la vivencia. Aunque la concentración tiene que estar presente, en estos casos siento que mi lucidez toma un brillo distinto, que expande el espectro de lo que estoy oyendo para asegurar, en lo posible, más fidelidad.

DMG: Después de más de cincuenta años, le pregunté si alguna enseñanza se le había ido revelando con el tiempo de un modo inesperado.

GA: Me resulta difícil señalar una en concreto. Siento que el Dharma me ha ido transformando de una manera más bien holística. Diría que todas las enseñanzas son importantes, aunque, naturalmente, prefiero algunas más que otras.

DMG: Quise cerrar con una pregunta que él mismo dejara abierta, una que los participantes pudieran llevarse del encuentro y seguir contemplando.

GA: Cuando alguien considere críticamente dedicar su vida exclusivamente a objetivos mundanos, que se pregunte: “¿Esto es todo lo que hay?”. Si siente que esos objetivos son huecos y carentes de significado profundo, es posible que ingrese en el camino budista en buenas condiciones.

El encuentro: información práctica

Bajo el título «Los Cuatro Dharmas de Gampopa: de la confusión a la sabiduría», Gerardo Abboud impartirá estas enseñanzas —acompañadas de prácticas de meditación— en la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, del viernes 21 al domingo 23 de agosto de 2026. El encuentro está dirigido a cualquier persona, sea practicante o simplemente curiosa, que sienta el llamado de acercarse al Dharma no como objeto de estudio, sino como camino vivo.

La sesión introductoria del viernes (18:00–20:00 h) puede seguirse de forma independiente con una aportación voluntaria; quien lo desee puede inscribirse ese mismo día al fin de semana completo.

Detalle

Información

Fechas

21 de agosto (18:00 h) – 23 de agosto (13:30 h) de 2026

Lugar

Fundación Casa del Tíbet · Carrer del Rosselló, 181 · Eixample, 08036 Barcelona

Idioma

Español

Modalidad

Presencial y online por Zoom (grabaciones disponibles 2 meses)

Cronograma (horario de Barcelona, CEST – UTC+2):

Viernes 21 — Introducción: 18:00–20:00 h

Sábado 22

Meditación 10:00–10:45 h ·

Enseñanza 11:00–13:00 h · (comida) ·

Meditación 16:00–16:45 h ·

Enseñanza 17:00–19:00 h

Domingo 23 — Meditación 10:00–10:45 h · Enseñanza 11:00–13:30 h

Aportes:

Se pueden consultar aportes reducidos y/o becas.

Inscripción y consultas:

Reserva de plaza: formulario de registro (tras enviarlo, recibirás las instrucciones de pago)

Correo: ga.inscripciones@gmail.com· WhatsApp: +54 9 11 4430 9597

Más sobre Gerardo: Centro Dongyuling · canal de YouTube

Como recordará el lector, la matrícula en tarifa reducida (Early Bird) se mantiene hasta el 15 de julio: poco menos de dos semanas desde la publicación de estas líneas. Pocas veces se ofrece la oportunidad de recibir estas enseñanzas de quien las ha vivido, traducido y practicado durante más de medio siglo. Sea cual sea el punto de partida, estos tres días en Barcelona son una invitación serena a sostener la mirada sobre esa pregunta que Gerardo nos deja: ¿esto es todo lo que hay?

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Daniel Millet Gil es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona y doctor en Estudios Budistas por la Universidad de Hong Kong. Es editor y colaborador habitual de Buddhistdoor en Español, fundador y presidente de la Fundación Dharma-Gaia, codirector de programas de estudios budistas en la Fundació Universitat Rovira i Virgili y la Universidad Autónoma de Barcelona, y vicepresidente de la Red Iberoamericana de Estudio del Budismo (RIEB). Dirige las editoriales Dharma-Gaia y Unalome, especializadas en traducciones de textos budistas.